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Violeta Mangriñán lo cuenta TO-DO sobre su aumento de pecho

Ha contestado a las preguntas y ¡no se ha callado nada!  

MAITE TORRENTE | CUORE.ES -

Está un poco ofendidita con sus 'haters', porque la verdad es que le dan cañita sin piedad a cada comentario o foto que sube. Pero es lo que tienen las redes sociales... Aún, así Violeta Mangriñán (26) no se da por vencida y sigue deleitándonos con sus stories, que son una maravilla cibernética. Además de tener unas palabritas para todos aquellos que la critican, ha compartido algunas cosas bastante íntimas. 

Sus fans parecen muy interesados en cómo fue su operación de aumento de pecho y la influencer ha contestado todas y cada una de las preguntas que se le han ido haciendo, a modo de entrevista. Atiende, porque la cosa tiene su interés. Empieza respondiendo si le dolió mucho. "Obviamente la operación no duele porque te anestesian por completo". Gracias por la aclaración, reina. "Pero sinceramente mi postoperatorio fue duro y doloroso. Cada persona es un mundo, hay gente que lo pasa mejor y otra peor". 

Segunda cuestión,. ¿las lleva anatómicas o redondas? Violeta lo aclara: "Las llevo redondas porque fue lo que me recomendó el cirujano. Hacedle caso al cirujano, yo lo hice y estoy encantada". Y también ha especificado el tamaño: "300 cc. Uso una 90 (grande)". No entendemos eso de 90 grande, la 90 es 90, ¿no? 

Ojo, que la familia de Mangriñán no estaba nada de acuerdo en eso de que se operara el pecho, pero como dice ella: "Les dio igual, como siempre". Eso sí, su hermana fue su mejor enfermera, "y eso que no se lo puse fácil". Nos lo creemos, Violeta... Y aquí viene lo bueno, los fans van directamente al turrón y preguntan precio. ¿Creéis que la chica de Fabio no contestaría? Error... "Me operé con 23 años, el 5 de septiembre de 2017 (nunca me olvidó). Me costó 5.000 euros y algo creo recordar, y lo hice cuando trabajaba en Zara (cobraba poco más de mil euros al mes). Ahorré porque tenía mucho complejo y me hacía muchísima ilusión". 

Y para terminar, reconoce que aún no ha recuperado del todo la sensibilidad en la zona. "A las tres semanas volví a trabajar, tardé dos meses en volver al gimnasio. A los tres meses hacía vida normal sin molestias. Lo que más me fastidiaba era no poder dormir boca abajo. A día de hoy sigo sin poder del todo bien. Y lo echo de menos".