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Katy Perry y Orlando Bloom: lo que ha unido una hamburguesa...

Que no lo separe una pizza. (Era así el dicho, ¿no?)

CUORE.ES -

La bonita historia de amor de Katy Perry (35)  y Orlando Bloom (42), a la que próximamente añadirán un nuevo episodio pasando por el altar, comenzó en 2016 cuando ambos coincidieron en un burger la noche de los Globos de Oro y el actor tuvo la osadía de atreverse a robar una de las hamburguesas que ella estaba comiendo. En circunstancias normales ella jamás habría tolerado ese tipo de comportamiento, pero en aquella ocasión decidió hacer una excepción y su generosidad acabó siendo recompensada con creces.

"In-N-Out siempre ha jugado un papel muy importante en mi vida", ha recordado Katy a su paso por el programa de Jimmy Kimmel en referencia a su restaurante de comida rápida favorito. "Nos unió una de sus hamburguesas: yo estaba sentada en una mesa con Denzel Washington y él se acercó y cogió una. Al principio le dije: 'Quieto ahí', pero entonces me di cuenta de que era muy guapo y pensé: 'Bueno, puede quedársela'. Más tarde me lo volví a encontrar en una fiesta y le pregunté qué tal le habían sentado los aros de cebolla. Él me respondió rápidamente: 'Me gustas mucho', y el resto ya es historia".

Ahí, Orly, directito.

El día de San Valentín la pareja anunció por sorpresa a través de las redes sociales que se había comprometido.

Ahora la futura novia ha querido ofrecer algunos detalles de la propuesta tan original que le organizó su chico y que, por otra parte, no estuvo exenta de contratiempos: los nervios le jugaron una mala pasada a Orlando y en el momento clave la caja con el anillo de compromiso se quedó atascada en su bolsillo. Al final tuvo que romper la chaqueta, tirando una botella de champán en el proceso, para conseguir sacarla, pero ni siquiera ese incidente consiguió estropear el momento.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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"Fue muy bonito. Habíamos planeado ir a cenar y después a alguna exposición, pero en su lugar nos estaba esperando un helicóptero. Me pidió que me casara con él en pleno vuelo. En cuanto aterrizamos, se inició un despliegue de medios digno de una película de James Bond: todo el mundo llevaba puestos pinganillos y nos escoltaron hasta una terraza en Los Ángeles donde nos esperaban todos mis familiares y amigos. Lo organizó todo muy bien”, ha reconocido Katy.