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Hablando de diarrea, Jameela Jamil 'enmarrona' a las Kardashian

Le gustaría que actuarán como ella lo hace, pero no. 

CUORE.ES -

A lo largo del último par de años, la actriz Jameela Jamil ha venido aprovechando la popularidad que le ha otorgado la serie 'The Good Place' para dar la mayor visibilidad posible a su activismo en contra de los modelos de belleza poco realistas o directamente inalcanzables, lo que en ocasiones le ha llevado a arremeter contra aquellas celebridades que promocionan abiertamente artículos o productos poco recomendables para la salud.

Hace unos días, le tocaba el turno a Khloé Kardashian (35), a quien Jameela criticó duramente a través de Instagram por anunciar unos batidos que prometen ayudar a conseguir un vientre plano. La intérprete tildó a la estrella televisiva de "irresponsable" por no advertir de los efectos perjudiciales de bebidas laxantes como esa (como diarrea, dolores de estómago y deshidratación) y no reconocer que su silueta era un resultado directo de su posición privilegiada que le hacía poder permitirse un entrenador personal, un chef privado y todas las intervenciones quirúrgicas que deseara.

Para concluir su alegato, Jameela reconocía que lamentaba profundamente que la presión social hubiese conseguido que Khloé se obsesionara tanto con su físico, pero le recordaba que era su responsabilidad no perpetuar esa dinámica nociva en las nuevas generaciones de chicas que la consideran un ejemplo a seguir.

La respuesta de Khloé ha llegado a través de un artículo publicado por The New York Times centrado en la faceta empresarial de las mujeres de su familia y en el instinto que les ha ayudado a construir todo un imperio que se extiende al mundo de la moda, los cosméticos, los videojuegos y un sinfín de aventuras más allá de la telerrealidad, al mismo tiempo que se ganaban el respeto de la mayor parte del mundo del entretenimiento. Aquellos que en un principio se burlaban abiertamente de ellas por representar una nueva generación de celebridades famosas por el mero hecho de ser famosas deberían, según Khloé Kardashian, cerrar la boquita.

Kris Jenner, la mánager de sus cinco hijas (Kourtney, Kim, Khloé, Kendall y Kylie Jenner) suele restarle importancia a este tipo de ataques, asegurando que "el 90 por ciento de la gente" suele alegrarse de ver lo lejos que ha llegado el negocio familiar.

"Yo no vivo en ese espacio de energía negativa", ha dicho la matriarca en respuesta a las críticas a sus retoños. Le da igual que sus 'pequeñas' promocionen productos inhibidores del apetito.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Khloé, por su parte, ha aprovechado la ocasión para aclarar que nunca ha recurrido a cocineros personales y recordar que ella comparte religiosamente sus rutinas de ejercicios en Snapchat para mostrar lo duro que resulta mantener su musculatura.

"A ver, si te estoy enseñando directamente lo que hacer, tonta. Quince repeticiones, en tres series, e incluso cómo se hace el movimiento", se defiende ella, aunque reconociendo que hace una década sí cometió el error de aceptar acuerdos de los que ahora se arrepiente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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"Creo que al principio de nuestras carreras nos emocionaba mucho el mero hecho de que una marca nos hubiera elegido a nosotras y a veces podía ser una colaboración con algo en lo que realmente no creías. Te encuentras de pronto en medio de esta locura, de este tipo de vida, pero en los últimos cinco o seis años, al menos, hemos sido mucho más cuidadosas y auténticas acerca de lo que hacemos", promete.

Su hermana mayor Kim, la piedra angular del mediático clan, se ha pronunciado en una línea muy similar, afirmando que utiliza y cree en los artículos que promociona. Ha insistido además en que rechaza muchas ofertas para colaborar, por ejemplo, con firmas de moda que se dedican a copiar (o clonar) prendas de diseñadores.

Sin embargo, Jameela Jamil no está dispuesta a permitir que las Kardashian tenga la última palabra. A través de su cuenta de Twitter ha contraatacado alegando que, como mujeres adultas y en una posición de poder, no deberían aprovecharse de las inseguridades y el miedo de los más vulnerables para hacer negocio.