La batalla de Eva Mendes para que sus hijas coman brócoli

La eterna lucha con las verduras. 

CUORE.ES -

La actriz Eva Mendes ha dejado claro que, para poder compaginar a la perfección lo de ser madre de dos niñas, Esmeralda (3) y Amada (22 meses), y el resto de su agenda diaria, es necesario tener prioridades y centrarse en aquellos aspectos de la maternidad que de verdad importan. Eso explica, por ejemplo, que la pareja de Ryan Gosling no pierda ni un segundo en intentar convencer a sus hijas de que vistan de una determinada manera, siempre que acaben tomando su necesaria ración de verduras. Lo importante siempre son las verduras.


 


"Gracias a Dios que no tenemos discusiones sobre qué deben ponerse y qué no, básicamente porque les dejo vestirse como quieran. Esa es la batalla que les dejo ganar, así que si quieren ir al mercado en pijama, les dejo porque tienen ese derecho. La batalla que de verdad quiero ganar es la de que coman brócoli, luego que se pongan lo que les venga en gana", ha explicado la artista a E! News, antes de admitir abiertamente que a veces se siente perdida en su faceta como madre.

"No sé, tengo la impresión de que sigo siendo nueva en esto, que todavía me queda mucho por aprender", ha confesado.

Al margen de las dificultades que entraña ser la principal responsable, junto a su marido y padre de las pequeñas, Ryan Gosling, de la educación y la crianza de dos personas que dependen enteramente de ella, por otro lado la experiencia le ha enseñado a Eva a priorizar mejor las actividades de su día a día y, al mismo tiempo, le ha ayudado a adoptar una nueva visión de la vida en la que ella ya no se sitúa en el centro.

"Todo esto me ha servido para preocuparme menos de ciertas cosas accesorias al tiempo que me preocupo mucho más de otros asuntos. Es curioso, porque a veces no tengo tiempo para pensar en qué me voy a poner yo, o cómo voy a hacer determinada cosa, pero trato de hacerlo porque siento que en todo lo que hago represento a mis hijas. Siempre están en mi mente. Mi enfoque a día de hoy es que soy la madre de alguien y debo comportarme como tal. Es una presión fuerte pero positiva", cuenta. 

Estamos seguras que con el padre que tienen sus hijas, el cuidar de ellas es mucho más guay.