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Camila Cabello se sincera sobre su salud mental

¡Bravo por ella!

MONICA HERAS | CUORE.ES -

Parece que la situación excepcional que el mundo está viviendo ha hecho que muchas 'celebs' se hayan atrevido a hablar de sus problemas más personales, especialmente en lo que a salud mental se refiere. La última en hacerlo ha sido Camila Cabello, que se ha abierto en canal para explicar lo mal que lo ha llegado a pasar.

La cantante ha ofrecido una entrevista a Wall Street Journay Magazine en donde se ha sincerado como nunca antes lo había hecho y ¿sabes qué es lo mejor de todo? que este tipo de confesiones ayudan a que desmitificamos la ansiedad, la depresión o incluso el trastorno bipolar que Selena Gomez (27) confesó que padece. 

Pero volviendo a la 'Señorita' de la que hablamos, resulta que durante mucho tiempo ocultó cómo se sentía por vergüenza y por miedo a mostrarse débil y eso no hizo más que empeorar las cosas. “Había algo que me dolía por dentro, y no tenía la habilidad de curarlo ni manejarlo hasta que por fin hablé de ello... Negar mi sufrimiento y fustigarme a mí misma no ayudó. Necesitaba decir esas tres palabras revolucionarias: ‘Yo necesito ayuda”.

Gracias a la terapia, al ejercicio físico y a la meditación, ha podido aprender a vivir con la fuerte ansiedad que la atormenta, lo cual ha desembocado en un Trastorno Obsesivo Compulsivo (sí, como el de David Beckham). “Mi madre y yo estábamos en una habitación de hotel leyendo multitud de libros sobre TOC porque estaba desesperada por encontrar alivio. Yo estaba experimentando lo que sentía como una ansiedad constante, inquebrantable e implacable que hacía dolorosamente difícil la vida cotidiana”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Ya ves que ni ser una de las artistas del momento, ni tener una relación estupenda con Shaw Mendes, la han librado de sentirse perdida. La entrevista tiene mucha miga y cuenta cómo no pierde de vista trabajar en su autoestima para no dejarse arrastrar de nuevo por sus emociones. “Durante mucho tiempo sentí cómo la ansiedad me estaba robando el humor, la alegría, la creatividad y la confianza. Pero ahora la ansiedad y yo somos buenas amigas. La escucho, porque sé que solo está tratando de mantenerme a salvo, pero no le presto demasiada atención. Y no le dejo tomar ninguna decisión por mí”.