Evan Agostini / GTRES

A Britney Spears la defiende de los rumores hasta su (discreta) hermana

Está harta.

CUORE.ES -

Todas las informaciones que se han ido conociendo desde que trascendiera la noticia de que Britney Spears (37) había ingresado en una clínica psiquiátrica apuntan a que la cantante había tomado la decisión por iniciativa propia y para evitar que su ansiedad se saliera de control. La princesa del pop tiene un largo historial de problemas de salud mental, acuérdate.

Sin embargo, eso no ha impedido que en los últimos días hayan comenzado a circular una serie de rumores y teorías descabelladas que afirman que la cantante estaría retenida en contra de su voluntad, sin importar que desde el inicio de su estancia haya sido vista en al menos dos ocasiones disfrutando de permisos diarios para abandonar el centro.

Esas historias que circulan en las redes sociales han conseguido agotar la paciencia de la hermana de la artista, Jamie Lynn, quien por norma general se caracteriza por ser la más discreta de su entorno familiar. Es casi invisible, de hecho.

Ahora, la cantante country que se dio a conocer  como estrella juvenil de la cadena Nickelodeon (antes de que su embarazo adolescente precipitara el final de esa etapa de su carrera) ha compartido en su cuenta de Instagram un vídeo de hace una década en el que Britney aparece abrumada y asediada por los paparazzi, y por una mujer que le grita: "Nadie te quiere en este barrio", mientras la propia Jamie le ayuda a abrirse paso y le planta cara a todos los que la increpan.

"Diez años atrás, ¿quién estaba a su lado? Yo llevo aquí desde mucho antes de que llegaran todos los demás, y seguiré después de que se marchen. Quiero a mi hermana con cada fibra de mi ser. Así que cualquiera que diga lo contrario puede irse a la mier** y largarse de aquí llevándose consigo los comentarios sobre algo que nadie comprende. Ni se os ocurra atacarme a mí o a las personas a las que quiero. Podéis iros a...", ha escrito ella junto a la publicación para señalar lo absurdo que resulta que alguien pudiera pensar que ella o cualquiera de los familiares de Britney pudieran estar aprovechándose de la artista.

 

Una prueba cabal.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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