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El bonito detalle de los duques de Cambridge con la prensa

En su viaje a Pakistán.

CUORE.ES -

Tras el mediático viaje del príncipe Harry y Meghan a Sudáfrica, esta semana les ha tocado el turno a sus cuñados, los duques de Cambridge, de poner rumbo al extranjero para realizar una visita oficial de cinco días a Pakistán.

El último tramo de la gira africana de los de Sussex se vio marcado por el anuncio de que el matrimonio había decidido emprender acciones legales contra dos tabloides británicos por publicar la correspondencia privada de Meghan -una carta que le envió a su padre para suplicarle que dejara de conceder exclusivas- y por realizar supuestas escuchas ilegales de las conversaciones telefónicas del nieto de Isabel II. Enrique también protagonizó un tenso encontronazo en Malaui con una de las corresponsales que había estado documentando los compromisos públicos de la pareja, reprendiéndola por hacerle una pregunta a destiempo y llamándola por su nombre de pila para decirle: "No te comportes así".

Parece que el príncipe Guillermo y su esposa Catalina se han propuesto aprovechar estos días para tratar de reducir ligeramente las tensiones actuales entre la casa real británica y la prensa de su país. En el penúltimo día de su estancia en Pakistán, tanto ellos como todo su séquito de acompañantes -entre los que se encontraban unos cincuenta periodistas- se llevaron un susto considerable cuando una tormenta les sorprendió en pleno vuelo de regreso a Islamabad después de pasar la jornada en Lahore. Tras intentar realizar dos aterrizajes de emergencia fallidos en dos aeropuertos distintos en medio de unas fuertes turbulencias, el avión regreso a su lugar de origen y el equipo de los de Cambridge se apresuró a buscarles un lugar donde pasar la noche.

Ante ese cambio de planes, que dejaba a todos sin alojamiento, Guillermo y Catalina insistieron en que se buscaran también habitaciones en su hotel para los miembros de la prensa y reservaron unas cien en total. En los momentos de mayor tensión de la travesía aérea, él se acercó a la parte de cabina donde estaban sentados la mayoría de corresponsales para preguntarles cómo se encontraban, bromear con que todo había sido culpa suya por intentar ponerse a los mandos del aparato e informarles de que desgraciadamente se le había caído la mayor parte de su vodka con soda.