Desirée Berenguer

El poema con el que Beatriz Luengo nos ha emocionado

Preciosa reflexión sobre los días de confinamiento.

Ana Márquez -

Son muchas las celebrities que siguen sorprendiéndonos con sus reacciones frente a la situación tan extrema que estamos viviendo desde que se declaró el estado de alarma. Muchos de ellos, como Miguel Ángel Silvestre (37) y Edurne (34) nos enviaron mensajes de apoyo para que los transmitiésemos. Y muchos otros están dando rienda suelta a su creatividad a través de las redes para hacernos más amena esta cuarentena. Una de ellas ha sido Beatriz Luengo que ha publicado un precioso poema que habla de los actos colectivos que se están realizando en países como España e Italia.

"Ahora que anhelamos un beso
nos acordamos cuántas veces
levantarnos para darlo fue molesto
Cuando la pereza nos justificó
Ya lo diste ayer y lo darás mañana
ahora recordar lo que perdimos nos da rabia".

Esta es una de las estrofas del poema que reflexiona cómo en estos momentos echamos de menos nuestro día a día. Las siguientes líneas se centran en que esta crisis ha sacado lo más bonito del ser humano, que es la solidaridad. Durante una entrevista a Billboard, Beatriz Luengo cuenta que escribió este texto para demostrar que "la música está salvando a las personas durante este momento tan caótico en Europa donde todos están encerrados y cómo es una herramienta para las personas".

 

La cantante nos ha enviado el poema para que lo compartamos contigo. Aquí lo tienes íntegramente. ¡Coge pañuelo!

Ahora que se apagaron las luces de Disney,
que Madrid demostró que sí duerme
y que no todos los caminos llevan a Roma,
ahora extrañar lo cotidiano nos pone tristes.

Ahora que la mente hace un repaso
Que deseamos vernos con una amiga
en el restaurante que está a la vuelta,
donde decidimos mirar nuestros teléfonos y
donde “compartir” sólo se refería a la cuenta.

Ahora que anhelamos un beso
nos acordamos cuantas veces
levantarnos para darlo fue molesto
Cuando la pereza nos justificó
Ya lo diste ayer y lo darás mañana”
ahora recordar lo que perdimos nos da rabia.

Ahora que la calle está en silencio
que el vecino se convierte en tu aliado
Nos preguntamos hace cuánto tiempo vino,
si tiene hijos y por qué nunca le has hablado.

Ahora que el único ruido que hay está en tu alma extrañando lo cotidiano,
crujiendo a la incertidumbre,
temblándole al miedo.
Quizás descubrimos que sin tecnología vivimos durante siglos y que tal y como vino hoy podría irse mañana,
pero tu vecino estará ahí si lo necesitas,
y que tu amiga la que estaba sentada contigo en el restaurante necesitaba un abrazo, sólo eso.
Tan prohibido hoy.
Tan valorado en este momento.
Quizás eso vinimos a aprender…