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La movida (medio millonaria) final: Alba Carrillo y Feliciano López

CUORE.ES -

Han pasado ya más de dos años desde que Alba Carrillo (32) anunciara a los medios de comunicación que Feliciano López le había pedido el divorcio de manera "fría y distante", tras lo cual se desató una guerra mediática entre la expareja que acabó implicando a numerosos familiares y que, durante buena parte del año 2017, se vio claramente marcada por el sinfín de acusaciones que la modelo dirigía a su exmarido aprovechando su presencia constante en los platós de televisión.

Y al mismo tiempo en que Alba insinuaba, entre otras muchas cosas, que el trato despectivo al que le había sometido, según ella, Feliciano, en los últimos meses de su relación podría acercarse peligrosamente a la frontera del maltrato psicológico, otro enfrentamiento paralelo tenía lugar en los tribunales para fijar los términos de la disolución legal de su matrimonio.

Pese a que el divorcio como tal se hizo efectivo en marzo de 2017 tras varios meses de arduas negociaciones que, en varias ocasiones, quedaron estancadas ante la intransigencia mostrada por ambas partes en el plano económico, ahora Alba Carrillo y Feliciano López han tenido que volver a verse las caras en un juzgado, concretamente en el número tres de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, para tratar de resolver una vez más sus diferencias en relación con ese acuerdo para garantizar la separación de bienes que ambos firmaron meses después de convertirse en marido y mujer.

Como aseguró ella misma tiempo atrás, Alba reclama en estos momentos a su exmarido nada menos que 500.000 euros argumentando que esa sería la cifra que le correspondería recibir por los seis meses que la pareja estuvo en régimen de gananciales. Aunque notable, esa cantidad es significativamente inferior a la que exigió en un principio debido a que, al menos hasta 2017, ella no daba validez al mencionado documento sobre la separación de bienes al afirmar que había sido "engañada" sobre su contenido, además de reconocer que no se encontraba en plena posesión de sus facultades mentales a la hora de firmarlo.

Según se desprende de los debates televisivos que han venido produciéndose desde que Feliciano y Alba abandonaran los juzgados, es probable que la pareja haya llegado a un entendimiento durante la vista que sirva para cerrar definitivamente su guerra personal: uno que, de acuerdo con la sonrisa de ella, podría haber sido claramente beneficioso para sus intereses. "He tenido cosas peores en mi vida, pero yo siempre estoy contenta", se ha limitado a declarar a los reporteros congregados, mientras que el tenista ha salido a toda prisa del juzgado con gesto serio.