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Saúl Craviotto se lleva el oro de Masterchef Celebrity

Y no hemos tenido nada que ver.

JUANDE CORRALES | CUORE.ES -

Nosotros ya entrevistamos a Saúl Craviotto porque aquí el que no corre, vuela, y veíamos lo que se avecinaba...

Y PUM: ¡Ya es el nuevo Masterchef Celebrity!

Hasta en el Twitter de la Policía Nacional felicitaron (recuerda que es poli en Gijón) al medallista olímpico, que ya tiene otro trofeo que colocar en casa, si es que le quedan estanterías.

Con la primera prueba de la noche, una imitación del plato de la chef María Marte (que más que un plato, podía entenderse como un cuadro de Sorolla -no hagas la rima-), nuestro Saúl fue capaz de coronarse como primer finalista, y que conste que no fue fácil... Que si un mar de gelatina, con sus algas y todo, unos triángulos de atún, una roca de papel de arroz con camarones incrustados (como los Swarovski)... Vamos, toda una acuarela tropical.

Para la prueba de exteriores, los otros 3 semifinalistas (Silvia, Patricia y Corbacho) se fueron a El Celler de Can Roca (2 veces mejor restaurante del mundo y 3 estrellas Michelín) para preparar un menú degustación que de fácil también tenía poco... La familia Roca y sus empleados fueron los encargados de degustar unos platos que telita marinera.

Silvia Abril por poco sigue abriendo ostras, José Corbacho salvó el postre porque tenía una nube de algodón y ya sabes, 'una buena capa, todo lo tapa' -a Samantha Vallejo no se le escapó-, y Patricia Montero, no consiguió hacer ni una de las esferas de caramelo que tenían que envolver el postre de los Roca. Las bolitas tenían tarea también...

Total, que la que consiguió alzarse en esta segunda prueba de la noche y convertirse en la segunda finalista de Masterchef Celebrity fue nuestra querida y rescatada Silvia Abril (y pensar que la echaron).

Era ya pasada la madrugada y todavía quedaba la prueba final. ¿Aguantaste hasta tan tarde? Desde luego que la horita requiere una siesta por lo menos para aguantar... Los que sí que estuvieron pegados al televisor fueron gran parte de los concursantes de la edición, que junto a la chef y jueza Samantha Vallejo, pasaron una velada (con vinito y todo) para ver la final del programa que tanto les ha hecho sudar, quemarse y cortarse.

Bueno, que ¿qué pasó en la prueba final? Pues lo que tenía que pasar.

A ver, Silvia Abril nos encanta, ya lo sabes, pero es que Saúl es tan guapo (en persona más), tan bueno, tan luchador... Además, tenía la suerte de su parte, pues volvió a besar a Eva González -la presentadora también es tonta...-, que al parecer es su nuevo amuleto.

Ah, y si no te diste cuenta, Eva repitió el modelito de los Premios Iris, ¿te acuerdas del vestido de terciopelo rojo? Pues ese:

Bueno, a lo que íbamos: el guapo de Saúl creó un menú que dejó sin palabras al jurado y a los chefs invitados Martín Berasategui y Quique Dacosta, compuesto por pez rey con pa amb tomàquet, becada con manzana y ñoqui de maíz, y para el postre: una crema de fruta de la pasión y albaricoque, quenelle de helado de mango y un árbol de chocolate.

Casi 'na'.

Silvia también se lo curró, ¿eh? Ella preparó un royal de alcachofas, almejas y trufa, solomillo de romescu y minipuerros y como guinda: helado de crema catalana (con pintaca), aderezado con chocolate y aceite de oliva.

Pero evidentemente, solo uno podía conseguir el oro, y para no perder la costumbre olímpica...

Fue Saúl Craviotto el elegido, y es que hasta Jordi Cruz (anoche estaba simpático y adulador -qué raro-) reconoció que en las 11 ediciones de Masterchef no recordaba "un menú cocinado con tanta pasión, con tanta calidad, tanto cariño y tantas ganas" como el que probaron de manos del superpolicía leridiano.

"Jamás lo olvidaré" escribió el II Masterchef Celebrity en su Instagram, agradeciendo infinitamente "la oportunidad de conocer a unas personas maravillosas" que le ha brindado esta experiencia televisiva.

Bueno, y el premio, ¿qué? Además del galardón, le dieron 75.000 euros para donar a una ONG: la Fundación Aladina fue la elegida por el piragüista.

Y para Silvia, premio de consolación: un curso en el Basque Culinary Center, el centro de estudios culinarios más prestigioso de España. Aunque por el momento, Silvia tiene claro que va a dejar las cocinas unos días: "No vengáis a casa porque ni esferifico, ni paso por nitrógeno líquido", recalcó la humorista.

Total, una II Edición que nos ha hecho reír, llorar, disfrutar y sobre todo que se nos caiga la baba delante de la pantalla...

Hablando de babas, ¿quieres ver la entrevista que le hicimos al campeón Saúl Craviotto? (la duda ofende, dirás):

¡Que aproveche!