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Contra el bajón, risas: hemos descubierto el libro perfecto para venirnos arriba

Si quieres reírte, con esta novela vas a descubrir que siempre hay alguien que está en peor situación que tú... Empieza partiéndote con esta atípica entrevista con 'plot twist' final.

ALBA ARMIDA | CUORE.ES -

Si ya estás preparando la maleta para irte de vacaciones y estás buscando un libro con el que partirte de risa, tienes que hacerte con' Lo que jode encontrarte un calcetín desparejado', novela del escritor y guionista Nando Abad que publica Roca Editorial.

Seguramente en algún momento de tu vida te habrás echado unas risas gracias a algún chiste de series como '7 vidas', 'Aída' o más recientemente 'El Pueblo'. Pues bien, muchos de ellos salen de la cabeza de este guionista que ahora da el salto a la novela para dar vida a Andrés, un personaje al que no vas a saber si odiar con todas tus fuerzas o adoptarlo como a un perrillo abandonado.

Acción, humor, comedia… 'Lo que jode encontrarte con un calcetín desparejado' cuenta la vida de un padre divorciado y con dos niños al que todo le viene grande. Y, como en la vida real, el protagonista se crece ante las adversidades (bueno, o no, porque tenéis que conocer a Andrés, en serio) y su vida toma un rumbo diferente. Sobre todo cuando un accidente le convierte en algo que nunca imaginó ser… Y hasta aquí podemos leer, ñej.

'Lo que jode encontrarte un calcetín desparejado' es la lectura perfecta para este verano. | D.R.

Hemos charlado con Nando de su libro y lo que nos ha contado no tiene desperdicio.  

- La primera pregunta es un poco obligada… ¿En qué momento y cómo te surge la idea de la novela?, ¿cuándo apareció Andrés en tu vida?

Una de las pocas cosas buenas que tengo es saber ver la comedia cotidiana en lo que me ocurre, aunque sea doloroso. Y estando divorciado había muchas cosas mías, o que yo vivía, que veía patéticas y divertidas. A partir de ahí se me fueron ocurriendo más situaciones cómicas para un divorciado y fui construyendo una trama que pudiera enganchar. El prota en esta ocasión vino después. Vino pensando qué perfil estaría más perdido y daría más jugo en toda esa historia.

- ¿Qué sentimientos te provoca el protagonista?, ¿cómo lo definirías?

Es un pringado, un pusilánime, un tío perdido y asustado, pero en el fondo también un psicópata. Y creo que lo primero hace que le perdonemos un poquito lo segundo. Creo que cuantas más miserias tiene un personaje, más le dejamos ser hijo p*** sin odiarle. Como en 'Joker', por ejemplo.

- ¿Cómo habría afrontado Andrés esta pandemia del coronavirus?

Yo creo que el primer día se hubiera puesto un traje de apicultor con dos mascarillas FFP3 debajo y se habría metido así vestido en una máquina de esas del aeropuerto que embalan las maletas en film transparente. De allí hubiera salido como la mezcla exacta entre un astronauta y una morcilla y se habría ido dando saltitos a su casa para encerrarse en un armario. El plan le parecería perfecto hasta que le entraran ganas de mear.

- ¿Tienes algo en contra de los pelirrojos?, ¿esperas alguna reclamación o denuncia por mala uva de la asociación de pelirrojos españoles?

Jaja, espero que no. Son muy protagonistas de esta historia, pero está tratado con cariño y creo que les gustará. A mí me caen muy bien. Y desde aquí animo a todos los pelirrojos que vayan ahora mismo a comprar la novela. Por la sombra, eso sí, que estamos en julio.

- ¿Has seguido algún método o ritual a la hora de ponerte a escribir?

Si tengo un día entero para la novela, por ejemplo, un domingo, mi ritual es muy preciso. Me levanto pronto y desayuno. Miro el reloj y veo que son y veinte o y veinticinco. Decido que es mejor empezar justo a una hora en punto, no sé muy bien por qué. Me pongo a ver la tele para hacer tiempo. Cuando vuelvo a mirar el reloj son y cinco y me lamento. Además, estoy cansado. Decido que, si me duermo veinte minutos más, luego escribiré mejor. Una hora y media después me levanto. Me tomo otro café por inercia y vuelvo a desayunar. Estoy tan lleno que no me apetece escribir y me pongo a mirar el móvil. Me siento culpable, me odio, miro por la ventana y odio a la gente que pasa, me doy cuenta de que casi es la hora de comer y no me he peinado ni me he lavado los dientes. Me regodeo otro poco en la culpa y me pregunto si será difícil cambiar de profesión a los cuarenta. Como un poco de queso, me siento por fin delante del ordenador y escribo una hora. Me divierto, me gusta lo que ha salido y me quedo contento. Eso, como decía, es el ritual cuando tengo todo el día. Si solo tengo una hora, que es lo más común, el ritual comienza en la parte del queso.

- Confiesa: ¿cuántos calcetines desparejados tienes en tu casa?, ¿alguna teoría de por qué desaparecen?

Alguno que otro. Yo creo que el verdadero drama es cuando emparejas dos mal. Ahí se desata el caos.

- ¿Has notado mucha diferencia de escribir guiones a una novela?

Estoy acostumbrado a dialogar comedia y a escaletar tramas de humor y esa parte me ha venido bien, pero en lo demás son lenguajes diferentes. Además, lo malo de una novela es que no sé a quién puedo echar la culpa si luego es un truño. Si una serie fracasa, los guionistas podemos culpar a otros guionistas, a los jefes, al director, a los actores, a la cadena, al presupuesto… Hay dónde elegir. Pero a ver a quién culpo yo si no gusta la novela…

- Siendo guionista de televisión, ¿has visualizado la novela como una serie o película?, ¿qué actores (valen tanto españoles como extranjeros) serían tus protagonistas ideales?

Muchos capítulos me los imaginaba como escenas, pero más por deformación profesional que otra cosa. A ver, actores… Te digo españoles, que me gustan más, y sin pensarlo mucho. De Andrés diría Berto Romero. De su ex, Miren Ibarguren. De los hermanos de Andrés, por ejemplo, Belén Cuesta y Fernando Gil. Y Gracia Olayo de Juani.

- ¿Tú también tienes hijos como Andrés?

Hombre, Alba, eres mi exmujer, si no lo sabes tú…

- Pensaba que preferías una entrevista más profesional, como si no nos conociéramos.

Ay, no sé, igual es mejor, ¿tú qué crees?

- Da igual, además ya tengo suficientes preguntas.

Pues guay entonces, ¿a qué hora recojo a los niños esta tarde?

- A las seis. Y compra Dalsy que aquí no queda.

Y tú méteme los bañadores, porfa.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Yo ya.

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