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Habrás ido a Lisboa pero no así: aprovecha la Semana Santa para conocer restaurantes, calles y sitios secretos

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RUTE GODINHO | CUORE.ES -

¿Tienes planes para Semana Santa? ¿Qué te parece una escapada a la capital lusa? Tanto si ya has ido, como si es tu primera vez. Lisboa tiene por lo menos un millón de rincones secretos que deberías conocer.

Para empezar, y porque el centro histórico de la ciudad es lo más bonito del viaje, te recomendamos pasar una tarde callejeando por las calles de la ciudad. Hay barrios que son de película: Alfama y Mouraria, con su arquitectura inspirada en las antiguas ciudades árabes; Bairro Alto con vida bohemia y exclusivas tiendas de diseñadores locales; Príncipe Real, con su jardín de árboles centenarios y sus negocios de antigüedades; y claro, la plaza de Rossio (así, con dos 'eses'). Todo es precioso y se merece por lo menos un par de selfies.

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Es en Lisboa donde desemboca nuestro Tajo (allá lo llaman Tejo, con 'e'), y la cantidad de terrazas que vas a encontrar con vistas al río es casi infinita. En Cais do Sodré, una de las zonas más frecuentadas por los turistas y modernos de la ciudad, hay bares, terrazas y hasta un mercado tradicional convertido en un espacio gourmet. Entra y siéntate en la barra del restaurante Sea Me. Si vas a cenar, pide lomo de bacalao al horno, una copa de vino y un par de ostras. Es lo típico pero está para chuparse los dedos. Por cierto, en este y en casi todos los restaurantes de Portugal te van a cobrar por las tapas. Si nos las quieres, no pasa nada. Solo tienes que avisar.

Restaurante SEA ME

Si tienes ganas de marcha, prepárate para subir hasta Bairro Alto y tomarte un par de cañas en plena calle (sí, allí es legal). Los bares de esta zona cierran sobre las dos de la mañana. Intenta salir de aquí un poco antes de las dos, que es lo que hace la mayoría de la gente, para conseguir un taxi que te lleve a Lux Frágil, la discoteca más conocida de la ciudad. Está en la zona de Santa Apolónia, un poco apartada del centro. Puedes ir en metro, si quieres, pero ni se te ocurra ir andando.

Lux

A Lux no solo se va a bailar. Aquí te codearás con famosos locales y, si hay suerte, con alguna celeb internacional que esté de paso por la ciudad. El actor John Malkovich es uno de los socios fundadores del local, y a veces se deja caer por el local. Según el día que elijas vas a poder disfrutar de conciertos o sesiones de DJ. Hay cola para entrar a partir de las tres de la madrugada, y los más 'trendy' siempre llevan ventaja (esta es tu oportunidad para lucir tendencias de los pies a la cabeza). Pase lo que pase, sube a la terraza para disfrutar de las vistas al Tajo.

¿Quieres un hotelazo monísimo en Lisboa? No encontrarás mejor que el Bairro Alto Hotel. Ubicado en Plaza Camoes, muy cerquita del barrio al que has ido a tomar copas. Cuenta con decoración 'urban chic', atendimiento personalizado y una azotea con vistas panorámicas.

Bairro Alto Hotel

No te vayas de Lisboa sin probar los famosísimos 'pasteles de nata'. Los originales están en Belém, una localidad muy cercana a la ciudad a la que se puede ir en tranvía. Aquí también merece la pena hacer la cola. Aprovecha para visitar el Mosteiro dos Jerónimos, uno de los principales monumentos lusos, y el Centro Cultural de Belém, una especie de centro de arte moderno de allí.

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Para terminar, coge el metro hasta la zona de Parque das Naçoes. Pocos turistas llegan hasta aquí, pero no lo hacen por desconocimiento. Es la parte nueva de la cuidad (construida para la Expo Mundial de 1998), y tiene edificios preciosos. Pasear por la zona pegada al río es lo mejor que puedes hacer al final del día. Si te apetece hacer con algún recuerdo del viaje, entra en el Centro Comercial Vasco da Gama y busca las marcas portuguesas: Ericeira Surf & Skate para ropa y material deportivo, Globe (ropa de mujer muy mona) o Pedra Dura (bisutería).

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