Daniel Gonzalez / GTRES

¿Por qué todos los chicos angelinos en Tinder han posado en la alfombra roja de los Oscar?

Anna Allen, una explicación quiero.

CARMEN RAYA | CUORE.ES -

No mentiré. Tres 'dating apps' duermen en el disco duro de mi corazón (y de mi móvil): Tinder, Bumble y Hinge. Sí, amigos, podríamos decir que me estoy marcando un trío, pero solo en lo que se refiere a tecnología amorosa. Y es que como bien os dije recientemente, dado que en el supermercado lo único que se puede 'pillar' es una oferta o un resfriado si pasas mucho tiempo en la sección de congelados, me lancé a la aventura del 'ligoteo' online unos meses después de mi llegada a Los Ángeles.

¿Los resultados? Bueno, de momento solo os puedo decir que es una manera buenísima de practicar inglés, que de vez en cuando me sale la cena gratis y que cada mes me quedo sin datos (también es verdad que tengo el plan más cutre y barato de todos, no os engañaré) porque lanzar hombres a la derecha (si me gustan) o a la izquierda (si no me gustan) es mi pasatiempo preferido en el autobús (porque lo de andar ya os comenté que complicadito). Y sí, en próximas entregas os contaré cómo es una cita DE VERDAD en Los Ángeles (y no, no se parecen en nada a como las cuenta Hollywood).

Pero comencemos por lo básico: los perfiles de los hombres que habitan Tinder en Los Ángeles (y demás aplicaciones amorosas) y el curioso fenómeno paranormal que desde aquí le pido a Iker Jiménez que investigue: ¿Por qué todos ellos han posado en la alfombra roja de los Oscar? Matthew, 36 años, arquitecto. Le gusta viajar, pasar tiempo con sus amigos, la cocina italiana y en una de las imágenes con las que acompaña su presentación se le puede ver vestido de traje en el Dolby Theatre la noche más grande del cine (español, qué dirían en los Goya). Lo típico, vaya. "Bueno, lo mismo ha diseñado él el decorado", pensé la primera vez que me topé con una foto así. Já. 

Un perfil tras otro, el 95% de chicos en 'dating apps' acompaña su currículo amoroso con una imagen de ellos en los Oscar. Venga, por favor, ¿es que acaso Tinder reserva un 'cacho' de photocall para aquellos que buscan el amor y puedan dárselas de guay? Lo dudo. Y si lo hay, por favor, avisadme que el año que viene voy. Ah, calla, pero si yo SÍ que fui. Perdonad, pero pongo un momentito el artículo en pausa para deciros que estuve dentro del Dolby Theatre unas horas después de la entrega de los Oscar. Poca broma. Y ya que estamos aprovecho para hacerme autopromoción (que esto es MUY de influencer) compartiendo las pruebas del delito e invitándoos a que os veáis mis Stories destacadas #Oscars2020 para que lo comprobéis por vosotros mismos.

Dicho esto, y continuando con el tema que hoy nos ocupa, no me explico cómo es posible que la alfombra roja de los Oscar no esté patrocinada por Tinder o cualquier otra 'dating app' (porque no solo de mentirosos vive Tinder). Aunque mira, lo cierto es que, tras el cabreo inicial, he de decir que hasta le vi un poco el lado positivo: les interesa tanto causarte una buena impresión que han aprendido a utilizar Photoshop para poder mentirte incluso antes de iniciar una relación (decidme que el amor en tiempos de Internet no es una auténtica fantasía).

Eso, o he descubierto la fuente de ingresos de Anna Allen tras realizar la misma triquiñuela y tirar por la borda su carrera como actriz (hasta que los Javis la rescataron). Atiende que lo mismo acabo de desvelar el mayor escándalo de la historia del amor online: Anna Allen falsificando fotos para chicos que quieren 'petarlo' en 'dating apps'. Pulitzer al mejor reportaje de investigación para mí, YA.

Ah, y por si cabía alguna duda, solo estoy en Tinder por esta razón: 

Brad, si ves mi perfil, dale a la derecha, te va a encantar ir en avión privado de nuestra mansión en Los Ángeles (no pienso firmar ningún acuerdo prenupcial, lo tuyo es mío y lo poco que yo tengo, tuyo será) a Albacete para disfrutar de una paella familiar los domingos. Ah, y podré enseñarte fotografías de mi infancia tan bonitas como esta.