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La monogamia a discusión y un adiós por culpa del melocotón, en 'MasterChef Celebrity'

Se han calentado algo más que los fogones.

MONICA HERAS | CUORE.ES -

En 'MasterChef Celebrity' el cansancio comienza a pasar factura a los concursantes y las tensiones empiezan a jugarles una mala pasada. La más aguda la que ha surgido entre Tamara Falcó y Anabel Alonso, quienes ya llevan semanas demostrando que ni muertas, se irían de cañas juntas (duda existencia: ¿se irá Tamara de cañas?). Con un cambio de capitanes en la prueba de exteriores, los roces entre ambas han llegado a su punto más álgido y hasta Avellaneda ha salido pringando por intentar sembrar la paz entre ambas.

Pero no han sido las únicas en tirarse de los pelos (metafóricamente), porque Yolanda Ramos y Vicky Martín Berrocal también han tenido sus más y sus menos durante la misma prueba y en la valoración, han decidido desahogarse, bueno, solo Vicky porque Yolanda estaba haciendo el indio mientras que Boris las regañaba.

Y hablando de Vicky, muertas nos hemos quedado cuando ha dicho que no le parecía ni medio bien la relación entre Boris y Félix, que dicho está de paso es más platónica que la de La Vecina Rubia con Can Yaman. Ha salido en defensa de Rubén, el marido de Boris y Tamara, obviamente, ha estado totalmente de acuerdo. Cuando Félix ha dicho que no se quiere interponer entre Rubén y Boris, este ha soltado que no se interpondría, más bien se incorporaría. "El mundo estaría mucho mejor con menos monogamia", ha concluido el presentador... ¿será eso verdad, amiga?

Otro momentazo ha sido la visita de los amigos y familiares de los concursantes al 'talent show', donde hemos podido ver a Raquel Sánchez Silva, a nuestro representante en Eurovisión Blas Cantó (28), Diana Palazuelos, Alfred y un montón de famosos más, probando los platillos de los suyos.

Finalmente ha sido Anabel Alonso la que ha colgado el delantal y, de nuevo, por culpa del postre. El melocotón Melva se le atravesó y dejo a todos con lágrimas, especialmente a Félix y a todo el equipo del jurado que se sentó a despedirla y a brindar por ella. ¡Ah, claro! y les plantó un beso a cada uno de ellos, como es su estilo poliamoroso.