Natalia Lavrenkova / ISTOCK

Soy tan pesada como mi manta... ¡El mal dormir se va a acabar!

ARACELI OCAÑA | CUORE.ES -

Desde Cuore, ahora que sabemos que probar cosas se hace un poco más difícil y a veces echamos de menos el estar presentes en los sitios para poder ver y sentir las cosas, nos hemos propuesto acercarte algunas experiencias que seguro te llaman la atención y, por qué no, quizá también te ayudemos a tomar decisiones y cambiar (levemente) tu vida. Lo que hoy te traemos es una maravilla, así, tal cual. Es diferente y te vas a sorprender mucho, con nosotras lo ha conseguido, y aunque al principio provoca levantamiento de ceja incrédulo, de verdad que nos ha funcionado. Se llama Blanky y es, ni más ni menos, una manta pesada que te ayuda a dormir.

Para pesadas, nosotras.

¿Cuál es su objetivo? Así, para empezar, ayudarte a dormir (además de arroparte, que es la misión principal y objetiva de una manta). Básicamente, es una manta de algodón que contiene gránulos de vidrio tratados (cuya existencia ni siquiera notas): parece una manta normativa pero cuando la coges te encuentras la sorpresa, pesa 5, 7 ó 9 kilos (o más si la eliges para dormir en pareja). Con ella, aplicas un tratamiento como el que utilizan los terapeutas, pero en casa, que es ejercer presión en los puntos claves de la musculatura para relajarte y dormir fenomenal. Como un masaje.

Así que así fue mi primera prueba: recibí la Blanky en casa (es la primera marca de la Península Ibérica y se vende online) y ya la caja era de difícil transporte por su peso, ¡en el pasillo de mi piso! Abrí y viene perfectamente empaquetada y diciéndote: "Abrázame hasta que 2020 sea un mal recuerdo". Al ir a cogerla hice lo mismo que posteriormente mi pareja ha recreado hasta en videollamada para familiares y amigos: y es que es difícil levantarla entera (al menos la mía, que pesa 9 kilos, porque hay que elegirla contando con que sea al menos el 10% o el 15% de tu peso), así que las risas al ver a alguien moviendo algo que parece ligero parece una comedia de cine mudo.

Total, que llegó el momento de probarla y con ella llevo ya los suficientes días como para decir que teneos una buenísima relación: te abraza de verdad, o sea, cuando te tumbas, no notas el típico hueco que se queda por algún lado y deja pasar una rendija de frío. La manta y tú sois una y eso está muy bien.

Eso sí, tiene la capacidad de abrigar de una manta, ni más ni menos. Los primeros días sufrí una casa sin calefacción y mi Blanky no era suficiente contra el frío, pero luego ya todo volvió a la normalidad con los radiadores a pleno rendimiento y la manta dando su uso.

Recreación aproximada de mi habitación.

Relaja mucho y aunque quizá es pronto para decirlo, en mi caso ayuda a dormir algo más descansada, así que también me ayuda con el bruxismo

Viendo que me iba tan bien, de hecho, decidí investigar porque no sabía si me estaba montando una película y resulta que esta manta lo que hace es, precisamente, trabajar la relajación del cuerpo mediante el Deep Touch Pressure, que tiene la misma raíz de los masajes, y que favorece la estimulación natural de la serotonina (la hormona de la felicidad) y la melatonina. Dicen que el resultado final es conseguir regular el ciclo de sueño. Yo de toda la vida lo he tenido muy regulado (me gusta mucho dormir y dormir bien), pero si me relaja, ayuda a mi espalda, mis músculos y mi bruxismo, me caso con la manta. Ya veremos si tengo que entrenar antes para poder darle los abrazos que se merece.