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El truco que funciona: desmaquillarte, limpiarte la cara y, ¡belleza extra!

Lo hemos probado.

ARACELI OCAÑA | CUORE.ES -

Si eres como nosotras, puede que tu gesto habitual sea empapar algodón o disco, desmaquillarte y, como mucho aplicar algún producto más. Lo que no sabíamos hasta ahora es que hay una técnica que consigue, con cambiar la forma de aplicarte los productos, que tengas ese filtro especial incorporado de belleza extra. Nos lo han contado las especialistas de Guerlain, marca que lleva años cuidando de sus clientas e innovando casi en un susurro (¿sabías que el primer pintalabios que se vendió era suyo?)

Pero como esos secretos no se mantienen siempre guardados en un cajón, nos lo han contado para que lo pruebes en casa, ni siquiera vas a necesitar utensilios raros.

Para empezar, relax: pon las palmas de tu mano sobre tus mofletes... Y respira. Al inspirar levanta los pómulos hacia arriba, levantándolos, al espirar sueltas. Hazlo hasta que notes que estás ya tranquila y lista para dedicarte un par de minutos.

Ahora, prueba a darte un poco de agua de colonia, algo fresquito, en las manos (L'Eau Impériale de Guerlain se acaba de posicionar en el Top de nuestras favoritas, pero tenemos unas cuantas propuestas más) y empezamos con un minimasaje que te va a cambiar la vida.

Turno del agua micelar: empapa dos discos desmaquillantes y aplícala por la cara, pero no como haces normalmente... Primero dibuja tu óvalo de la barbilla hacia dentro, después tiras de cada mejilla hacia las orejas, en la frente dibujas una X con los dos discos, bajas hacia las aletas de la nariz, pasas por la barbilla y finalmente bajas por el cuello.

Si no te quedas conforme, repite un par de veces más.

Y ahora, la magia.

Aplícate en las manos un poco de aceite (nosotras utilizamos, en este y en los sucesivos pasos, los productos de la línea Abeille Royale de Guerlain) y vuelve a repetir los gestos que habíamos hecho con el agua micelar (recuerda: óvalo, mejillas, frente, aletas, barbilla y cuello). Después, cierra los puños y aprieta con los nudillos en las mejillas para levantar los pómulos. Abre las manos y levanta la frente hacia la línea del pelo.

Así, el producto quedará totalmente integrado en la piel y no en la superficie.

Y finalmente puedes elegir el último paso: quizá aportar una crema de firmeza, o una mascarilla (extra: si utilizas un aceite antes de ponértela, como en este caso, duplicas su efecto sobre la piel) y si te animas, date un toque de crema hidratante rejuvenecedora para aportar luminosidad.

Listo: tienes el mismo masaje que te harían en una clínica, la cara limpia, hidratada y perfecta y ese toque extra de belleza que es prácticamente gratis, solo tienes que aprender estos pasos y hacerlo.

D.R.