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Así reacciona tu cuerpo cuando te haces la vaga y descuidas la rutina deportiva

La constancia es la clave.

MARTA REQUEJO | CUORE.ES -

En ciertas ocasiones surgen imprevistos y nuevos escenarios que nos impiden continuar con la rutina deportiva. Ya sea por una lesión, por un viaje, por un cambio de vida o por pura vaguería hay veces que no nos queda otra que hacer un parón a nivel físico. Sea cual sea el motivo, estos son los efectos que experimenta el cuerpo ante un 'stand by' deportivo. 

Parón de unos días

No notarás grandes cambios en la musculatura en términos de tonificación. No es algo grave descansar unos días e, incluso, puede ser beneficioso para el organismo. Durante los días de descanso tendrás un buen momento para buscar de nuevo la motivación y recuperar la rutina. Es recomendable también en este periodo evitar una alimentación poco saludable para no alterar el metabolismo para la vuelta a la práctica de ejercicio.

Parón de un par de semanas

La capacidad aeróbica disminuye y la capacidad cardíaca es lo primero que se resiente. Es normal que algunas actividades cotidianas supongan un esfuerzo extra como subir unas escaleras, ya que la frecuencia cardiaca en reposo suele aumentar de 4 a 15 latidos aproximadamente. Además el cuerpo comienza a retener líquidos extra.

Parón de unos meses

Lo que más se resiente es la capacidad cardiaca y la flexibilidad, y el cuerpo suele experimentar un aumento de grasa muscular. La pérdida de proteína muscular es algo de lo más frecuente en los descansos de más de 30 días. El metabolismo está en un estado más perezoso y más lento, por lo que la quema de calorías también se reduce de forma notable.

Parón de un año

Cuando se cumple este periodo de inactividad puede afirmarse que una persona se ha convertido en sedentaria. Durante este tiempo se experimenta un aumento del porcentaje de grasa corporal, una pérdida de masa muscular y un metabolismo lento y, además, se aumenta el riesgo de padecer enfermedades como depresión, insomnio, colesterol alto, diabetes tipo 2 o desencadenar una presión sanguínea elevada.

¿Cómo volver a la rutina?

Después de cualquier parón será importante llevar a cabo un aumento gradual de la actividad física para acostumbrar al organismo. La clave es empezar despacio y con calma. Por ejemplo, si una persona aficionada al running quiere volver a su rutina pre-parón, deberá hacerlo con una actividad de bajo impacto como caminar o correr a ritmo muy suave.

Otro ejemplo podría ser la vuelta al gimnasio de una persona que acostumbraba a entrenar 5 días por semana. En este caso, el individuo en cuestión debe empezar una rutina de gimnasio de 2 ó 3 días a la semana, reduciendo a la mitad los pesos que solía levantar durante su entrenamiento habitual pre-parón. La paciencia es otra de las claves de la vuelta a la rutina, ya que para volver al estadio anterior será necesario invertir un tiempo extra, y se debe evitar caer en la tentación de poner al límite al cuerpo, así como saber interpretar las señales de cansancio y sobreesfuerzo que nos envía.

Para volver a la rutina también es importante disfrutar del proceso. A medida que pasen los días, el cuerpo y la mente perciben que el organismo está más en forma, y que el nivel físico se va recuperando de forma progresiva. Es probable que en cuestión de unas 6 semanas puedas volver a entrenar igual que antes.

Por último, aunque parezca muy básico, será importante prestar mucha atención al calentamiento deportivo y vuelta a la calma para proteger los músculos de una posible lesión. Es de lo más normal que en este periodo el cuerpo sufra algún tipo de micro-rotura a nivel muscular, así como alguna muestra de fatiga superior a lo habitual.