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Lleva tu pelo al spa en casa (y otros planes para una ola de calor)

ARACELI OCAÑA | CUORE.ES -

Calor. Hay como 350 grados centígrados en la calle. Después de pasar unos meses confinados en casa por lo que tú ya sabes ahora nos tenemos que quedar esperando a que caiga un poco la temperatura (sobre las tres de la mañana no se está mal en la calle). El sol es, en líneas generales, malo, y para evitar su efecto dañino no se nos ocurre otra cosa más que pasar unas buenas horas frente al ventilador y, sobre todo, aprovechar el tiempo en casa para llevar nuestro pelo al spa, dándole lo que más necesita: nutrición y fotoprotección.

Por eso me he montado un plan y te cuento cómo ha salido, por si te apetece imitarlo: el objetivo principal era dedicarle un buen rato al pelo, ese gran olvidado. Durante la (primera) cuarentena yo usé mascarillas de todo tipo pero el pelo ahí seguía, calladito y sin pedir nada. Ahora es su momento porque noto que la falta de 'cariños' lo han dejado alicaído. 

Spa capilar en casa

Mi plan de acción ha sido el siguiente: probar la línea de cuidado capilar de Labeau Organic, que es nueva y que tenía buena pinta ya solo viendo el envase (no sé por qué a mí me das botes de champú con pulsador y me ganas). Lo hice en dos pasos porque es mi forma de decirle a mi pelo: "Te estoy dedicando mucho tiempo, no me falles". Así que primero me di el champú, que es hidratante porque combina agua de aloe y baobab tein (que es una proteína que lucha contra el envejecimiento). Después, el acondicionador, que es un paso que me suelo saltar por prisa, pero que en este caso se encargaba de aportar el brillo y, cuando lo tuve todo aclarado, llegó el turno de la mascarilla. Nadie me lo dijo pero así lo hice yo: me puse la misma mascarilla de esta línea de tratamiento, que tiene manteca de karité, y la dejé actuar varias horas, a ver si así conseguía todo lo que esperaba (brillo, fuerza, hidratación). El resultado... Al final de este artículo.

Labeau Organic

¿Poké? Pasadísimo de moda

Porque, entre medias, me busqué otro plan: pedir a domicilio. Hace unos días me llegó un estudio, el Gastrómetro 2020 de Just Eat, que me dejaba loca y muy muy fuera de onda: resulta que la comida que más pedimos los españoles a domicilio (en 2019, habrá que ver el año que viene qué sale, va a ser muy loco seguro) no fue ni italiana, ni china, ni japonesa, ni india, ni hawaiana (el origen del poké bowl), ¡fue coreana! Como no había probado nada con este origen, pues me lancé, obviamente y por supuestísimo que ahora el bibibamp es mi plato favorito porque además si lleva huevo hay alegría. No es así el dicho pero ya nos entendemos.

Por cierto, que el otro día estuve en una cata virtual del grupo Heineken (que tienen, además de la mencionada, Cruzcampo, El Águila o Desperados, entre otras) y sugirieron probar la Amstel Radler 0,0 Tostada como si fuese un refresco para adultos y bueno, bueno, bueno, qué fantasía de maridaje me monté en un momento. Tiene toque de limón y de lima, así que me venía perfecto para esto.

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Otra tele nueva

Como estaba en el rollo de probar cosas nuevas y me sobraba tiempo mientras la mascarilla hacía efecto y se hacía el bibibamp en un restaurante de mi barrio, decidí probar otra nueva plataforma de tele, que se llama fuboTV pero que lo que tiene son millones de series: yo, obviamente, tiré por 'Riverdale' porque a mí me das una serie adolescente y ya me tienes ganada. Me acabé los trece capítulos de la primera temporada en un fin de semana, no digo más (bueno, sí digo, me quité la mascarilla antes).

The CW Network

Regalito para mi gente

Y para acabar, antes de pasar por el aclarado final (menuda tensión le estoy dando al tema, no sé si cumpliré expectativas), mientras miraba la serie de reojo decidí probar a enviar regalitos a mis seres queridos: a mis padres y a mis amigos, básicamente. Resulta que Cheerz ha creado una cosa durante el confinamiento que se llama Un poquito de amor que es, básicamente, hacer postales con tus fotos. Me pareció una buena idea ponerme a lanzar amor a todos desde el sofá, con fotos de los buenos tiempos (que volverán, seguro), y no sale nada caro.

Cheerz

Bueno... Y después de todo, el resultado: tras pasar por el grifo y secar (con el turbante mágico - ya os hablaré otro día de esto - y al aire, no penséis que enciendo yo el secador), efectivamente, el pelo está muuuuucho mejor. Me gustaron por sus envases pero me han ganado por el brillo, que es siempre mi obsesión capilar.

Planazo sin salir de casa: objetivo conseguido.