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¿Sexo antes de la tercera cita?: "Como se nota que eres española"

Ya estamos con los estereotipos.

CARMEN RAYA | CUORE.ES -

No me andaré por las ramas (I won't walk myself through the bushes, bilingüismo): tengo 36 años, siempre me ha gustado el sexo y procuro practicarlo siempre que puedo y mi pasión por él no entiende de fronteras. Las cosas claras y la pandemia oscura. (Things clear, pandemic dark). De ahí que cuando me mudé a Los Ángeles, hace ya poco más de año y medio, en mi mente no estaba el dejar de ser yo misma en ese sentido. 

"¿A qué te refieres, oh, tú, nuestra 'influencer' en prácticas favorita?", os preguntaréis vosotros. Pues a que yo, en cuanto al sexo, siempre me he regido por una máxima (de Holanda) que es la de 'aquí te pillo, aquí te mato y si te he visto y no me acuerdo bien, y si te quieres acordar pues también bien' (here I catch you, here I kill you, and if I have seen you and I don't remember you, good, and if you want to remember, good too). 

Que esto es lo que viene a ser un "mira, la vida es muy corta y si hoy estamos a gusto y queremos acostarnos, mañana ya se verá". Y esto quien lo entienda bien y quien no, no. Eso sí, que yo piense esto no quiera decir que no esté de acuerdo con quien decide esperar a acostarse con alguien 13.254 días o los que le dé la gana, faltaría más. Ojito ahí que os veo venir (I see you coming) que os gusta mucho una polémica.

The case (el caso), que yo os explico esto porque resulta que aquí mis primas las americanas (my cousins, the Americans), por norma general, esperan un poquito más a mantener relaciones sexuales. Y ojito, cuidado, (little eye, caution), que a mí los estereotipos no me gustan, pero los hay y yo no los he inventado. Y de nuevo, en este texto, tengo que generalizar porque si no, obviamente, no podría escribirlo.

[Aprovecho para hacerme autobombo y que leáis algunos de mis artículos. Como el del sexting, el de los 'California boys', el de tener sexo en inglés, el de mi ruptura 'made in Hollywood', el de mi videocita en mitad de pandemia, el de que el amor suena mejor en inglés, el de mi primera, y última, cita 'sporty'el de todas las mentiras que digo en Hinge, el de que LA me ha confirmado que no estoy buena...] 

Vaya, que lo que quiero dejar claro es que no me quiero meter en ningún jardín (I don't want to get in any garden) y que yo cuento aquí mi verdad, que diría Belén Esteban. Así pues, todo lo que vais a leer a continuación está basado en hecho 100% reales. 

¿Sabéis esa típica escena de comedia romántica en la que chica se pone guapa para salir a cenar con el chico que le gusta y sus amigas le preguntan eso de que si es la tercera cita? Que lo que le están queriendo decir es si va a tener sexo con él. Que yo, no os engañaré, siempre me preguntaba si esa norma de la tercera cita era verdad. Y mira, mentira no es

Gracias, chata. Pero claro, para apoyar mi teoría, diré que un 98,9 % de todas las americanas que he conocido hasta la fecha, y según la encuesta realizada por el CISS (centro de investigaciones sin sentido), aseguran que no practicarían sexo ni en la primera ni en la segunda cita. Que oye, todo bien (all good), pero lo que yo no concibo es que los americanos y americanas tengan una visión de las españolas.... a ver, como decirlo finamente... o sea, como que.... vaya... que somos más libres.

Recuerdo cuando volví a casa de mi primera cita en Los Ángeles (mi primera colonia Chispas). Yo le había gustado a él y a él le había gustado yo. Lo que para mí viene siendo un 2 + 2 = 4. Que claro, a mí el muchacho me llevó a mi casa y yo pensé, ahora es cuando me besa, sube, hacemos 'dirty things' (esto no lo traduzco por respeto a mis familiares. Un beso a todos. Os quiero) y ya se verá si la cosa tira pa'lante. Pues no, me dejó en casa, me besó en la mejilla y se fue.  Yo subí a casa totalmente desconcertada.

En serio. Más que nada porque esto de que la gente que se conoce en 'dating apps' es porque de primeras busca matrimonio y por eso no comparte lecho (qué gran palabra y qué poco se usa) la primera noche.... pues hombre, yo no voy a hablar por todo el mundo (que sí que lo voy a hacer), pero eso es... MENTIRA.

Los que le damos a las aplicaciones de ligoteo buscamos salseo de primeras. Y esto es una verdad universal que los gobiernos del mundo entero se niegan a confirmar. "¿Y por qué?", os volveréis a preguntar vosotros, mis fans preferidos y los únicos que tengo. Pues porque... la mayoría de solteros no sabemos lo que queremos.

Total, que ahí estaba yo en la mesa del salón intentando pensar qué podría haber ido mal cuando mi compañera Michelle (un besito desde aquí para ella) me dijo: "Carmen, como se nota que eres española".

Toma ya. Y mira que yo hablo (en español, en inglés soy más callada, f*cking idioma), pero en ese momento me quedé de piedra (Stone, como Sharon y Emma). Segundos más tarde, Michelle me dio un discurso que, aunque yo de primeras consideré totalmente erróneo y fuera de lugar, en este año y medio se ha confirmado palabra por palabra. 

Michelle me dijo que el juego 'dating' en Estados Unidos funciona de otra manera. Las chicas se dejan invitar por lo chicos para que ellos pueden demostrar que son unos machotes que trabajan duro y ellas que son frágiles y que les gusta que un hombre las cuide.

[Nota de la periodista: Hola, amigas, os ha pagado una copa y como mucho algo de picar, pero que todo bien].

También me dijo que un americano (alguno habrá, pero pocos) jamás intentaría acostarse conmigo la primera noche, por mucho que la cita hubiese ido de lujo y que eso sea lo único que quiere. Y yo ahí ya estaba como de "o sea, ¿que voy a tener que ver a un hombre más de una vez aunque solo quiera acostarme con él?". (De nuevo, un recuerdo a todos mis familiares, en especial a mis padres).

El caso, que Michelle, cual pitonisa que fue, adivinó perfectamente lo que pasó a continuación con aquel chico llamado Michael. Me escribió esa misma noche diciendo que se lo había pasado bien, me escribió dos días más tardes para volver a quedar, volvimos a quedar, 'jugamos a las cartas' (guiño, guiño) y desapareció de la faz de la tierra. Michael, espero que estés bien. Sé que me hiciste 'ghosting'. Pero que todo bien (all good).

Y yo, queridos amigos y amigas, os pregunto: "¿No sería más fácil haber 'jugado a las cartas' la primera noche y habernos ahorrado una segunda cita?". Porque os voy a contar un secreto que nadie os ha contado de los solteros de más de 35 años: no estamos ni para perder tiempo ni dinero. Y en pandemia, ni os cuento.

Me llamo Carmen, pero sí, llevo razón. Total, que esto es algo que con el paso del tiempo he ido asimilando, pero que sigo sin entender. Y os diré por qué. ¿Os acordáis que os conté que había estado saliendo con un chico y que éste luego me dejó? Bueno, pues la cronología de los hechos con este señor, tiene 45 años, fue la siguiente. Primera cita: Beso en la mejilla dentro del coche cuando me dejó en casa. Segunda cita: Beso en los labios (pico suave) dentro del coche cuando me dejó en casa.

Y es en la tercera cita donde la cosa se puso interesante porque pasó lo siguiente (y no miento porque para cuatro lectores que tengo, incluyendo familia, pues tampoco me renta mentir). Todd aparca coche delante de mi casa y nos fundimos en un apasionado lote adolescente que ni en las mejores películas americanas. Total que yo decía, "me dirá de ir a su casa, pero no entiendo por qué me trae a la mía". 

[Nota al lector: Yo vivía con compañeras de piso y él solo. Su casa y la mía estaban a 45 minutos en coche. Ahí lo dejo (There I leave it)].

Total, que tras veinte minutos de 'magreo' adolescente, yo ya le dije: "¿Quieres subir?". Y él va y me dice: "Me encantaría". Y yo, mira, me quedé con cara de "o sea, entonces, qué narices estamos haciendo aquí". Pero como a mí en momentos de pasión el inglés a veces me fluye, le pregunté directamente que qué estaba pasando. Y aquí mi amigo Todd me dice: "I want you to know that I respect you". 

 Ay mi madre, qué resulta que aquí los 'born in the USA', siguen teniendo esta concepción del 'te respeto porque no me acuesto contigo". Ains, qué paciencia, de verdad. Que claro, yo me quedé callada porque no iba a discutir, pero me dieron ganas de decirle: "Pues yo a ti te respeto y te respetaré antes, después y durante el coito". Porque claro, también me mordí los labios para no decirle, "a mí me respetas siempre". Pero mi yo interior me hizo este gesto:

Total, que ya sé que vosotros me diréis que eso también pasa en España. Y mira, yo no digo que no, pero al menos a mí lo que viene siendo a la cara no me lo han dicho in my f*cking life. Porque una cosa es no querer tener sexo porque tú prefieres conocer más a la otra persona para pasar a mayores y otra es hacerlo para demostrarme que me respetas. Y con todos mis perdones para quien opine que esto está bien, yo no le encuentro el más mínimo sentido. 

Más que nada porque Todd no lo estaba haciendo por él. Todd me confesó que si por él hubiese sido, se hubiese acostado conmigo a la primera. Pero que con las americanas (y sí, me lo dijo tal cual), las cosas eran diferentes y "este es el juego al que hay que jugar". Además, me dijo a modo de piropo que se notaba que yo era española porque "vosotras sois más relajadas en ese aspecto".

Pero no quisiera terminar este artículo, su señoría, sin demostrar que esto me ha pasado más de una vez y que, además, lo tengo hasta por escrito

La conversación que van a leer a continuación tuvo lugar con un chico con el que había quedado cinco veces (five times) y que me dejaba en casa, calentón mediante (besos a mi familia, again), hasta que un día, fruto de la desesperación, yo le dije que a ver quién era capaz de dormir con tal 'subidón'.

He aquí su respuesta y la mía (de la que me arrepiento muchísimo, con la que no estoy de acuerdo, pero, amigos, HAY QUE COMER).

Pero qué me estás contando. | Carmen Raya

Efectivamente. La 'milonga' del respeto y YO jugando a hacerme la "es muy dulce por tu parte". Que ya me remató (rekilled) cuando me dijo lo de que no podía prometerme que se comportase en un futuro. FUTURO. Amigo, que el futuro pinta negro y para mí futuro puede ser mañana y para ti 2023. ¿Cómo terminó la historia? No terminó bien, pero eso os lo cuento otro día. 

Ah, y si os gustan mis artículos (y si no también), podéis seguir mis aventuras en Los Ángeles en mi cuenta de Instagram. Soy 'influencer' en prácticas, así que a veces no actualizo mucho. Es lo que tiene tener que trabajar de verdad para comer (un saludo desde aquí a todas las 'influencers'). 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ni confirmo ni desmiento que haya estado saltándome el confinamiento en Los Ángeles para ir a ver a un conocido famoso... pero dado que el jersey nos ha delatado, prefiero hacerlo público antes de que el escándalo estalle... Mi equipo de abogados y yo demandaremos a todo aquel que ponga en duda la veracidad de este romance ya que qué posibilidades hay de que otra mujer en el mundo tenga un jersey verde que se parezca remotamente al de Brad. Pido respeto para mi familia y para la de Brad en estos momentos en los que Angelina y yo estamos conociéndonos para llegar a ser las nuevas Gwyneth Paltrow y Dakota Johnson. Al contrario que Alexia Rivas y Marta López , dejo bien clara mi voluntad de cobrar (y mucho) por sentarme en Sálvame Deluxe. Atentamente, Carmen y Brad.

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