Diversual

Cómo llevarte juguetes eróticos de viaje

Noemí Casquet -

Llegan las vacaciones, el calor, los amores de verano, los viajes interminables en avión y el ponerte encima de tu maleta para intentar cerrar la cremallera con todos los “por si acaso” que llevas. Es en ese momento, cuando te planteas si tu vibrador favorito lo puedes llevar en el aeropuerto. O cuando imaginas la cara que pondrás cuando te vean hasta tu alma a través del escáner en pleno control de seguridad. No vas a ser la primera – y mucho menos la última – que viaje con sus juguetes eróticos. Pero eso sí, vas a tener que seguir una serie de pasos para no acabar con la cara roja como un tomate (y no por el sol, créeme).

Leyes en el aeropuerto

La ley no dice absolutamente nada sobre llevar juguetes eróticos tanto en las maletas de mano como en las facturadas (suspiro de alivio). Pero debes tener presente que, si quieres llevarte lubricantes o cualquier otra cosmética erótica, tendrás que seguir la misma normativa referente a los líquidos en el equipaje de mano. No deberán pasar de 100ml y tendrás que llevarlos en una bolsa transparente de plástico y resellable.

Por otro lado, si de repente tu juguete se pone a montar una orgía entre tus sujetadores y tus pareos de playa, puede que te requisen la maleta y sea un gran “tierra trágame”. Si tiene pilas, quítaselas. Algunos modelos tienen un botón de seguridad que garantiza el bloqueo del juguete. Y si el tuyo no tiene nada de esto, no te quedará otra que gastarle la batería. Ya tienes una buena excusa para una tarde de masturbaciones y películas románticas con helado.

No eres la única

Si algo bueno nos ha ofrecido la televisión son esos programas de seguridad en los aeropuertos que daban los domingos por la tarde en Discovery Max. Los mismos que veías una y otra vez con una curiosidad insaciable, para ver a quién le pillaban la cosa más random del momento.

No hace falta irnos a Australia para disfrutar de buenas anécdotas, especialmente con juguetes eróticos. Pablo, por ejemplo, viajaba a Londres con su pareja. En la maleta de mano llevaban un vibrador con forma de conejito, doble motor y rotación, que habían conseguido en oferta en su sex shop favorito . Aquellos que con tan solo mirarlos son capaces de robarte orgasmos visuales. “Pasamos el control y nos pararon. El revisor abrió la maleta y cogió el vibrador. Le dio varias vueltas y lo inspeccionó con detalle. Tras unos minutos, un compañero se le acercó y le susurró al oído lo que era. Su cara no tuvo desperdicio. Guardó el objeto en la maleta y nos dijo que ya podíamos irnos. Nos estuvimos riendo todo el viaje”, explica Pablo.

A Laura le pasó algo parecido. “Me iba de vacaciones con mis amigas y llevaba mi Satisfyer. Cuando de repente, me paran en el control y me preguntan qué es eso. Yo me quería morir así que le dije lo primero que se me vino a la cabeza: un limpiador facial para los puntos negros”, comenta Laura.

A veces la vergüenza también la experimenta la persona que explora las maletas. Sandra viajaba a Londres para asistir a una de las mayores fiestas de BDSM, la Torture Garden. “Llevaba la maleta llena de látigos, fustas, arneses, lubricantes, condones y trajes de látex. Cuando me abrieron la maleta para inspeccionar se quedaron muertos. Les expliqué que iba a esta fiesta y me dejaron pasar. Creo que les he regalado la mejor anécdota de su jornada laboral”, ríe Sandra.

Los mejores compañeros de viaje

Cuando vas de viaje siempre buscas la versión compacta de tus productos favoritos. Esa laca que te deja el pelo ideal o el champú capaz de quitar toda la suciedad de una buena noche de verano. ¿Por qué no ibas a hacer lo mismo con tus juguetes eróticos?

Siempre es recomendable llevar lubricante a mano porque nunca sabes cuándo lo vas a necesitar. Y sí, a veces se requiere un pequeño empujón extra para que todo deslice y sea maravilloso.

En cuanto a vibradores, la opción más acertada son las balas en formato mini. Orgasmos garantizados (y espacio en la maleta también). Y si quieres que pase más desapercibido, apuesta por un formato distinto. Existen vibradores con forma de pintalabios o máscara de pestañas que son brutales (y muy discretos).

Pero si lo que necesitas de verdad es una buena dosis de placer en tus noches cálidas de verano, no puede faltar el Satisfyer. La versión más compacta es el Penguin, que además de potente, es súper gracioso. No sabes lo que es el placer hasta que tu clítoris no experimenta la estimulación de un succionador. Esto debería exigirse por ley, por favor.

Ante todo y sobre todo, olvídate de las vergüenzas y los tabúes. Lo mejor de vivir la sexualidad de forma natural es que viajas sin miedo al qué dirán. Eres libre, segura y ¡dueña de tus propios orgasmos! Siéntete orgullosa de eso y de todo el material que llevas en tu maleta.

 

// Outbrain